Cada vez que nos imaginamos viajar a un nuevo lugar, en el que nunca hemos estado antes, nuestra mente crea una imagen. Esa imagen pudo haber estado influida por imágenes que hemos visto, historias que nos han contado o informaciones que tenemos. Cuando en fin, llegamos a conocer este lugar, sobre el cual hemos pensado tanto, esa imagen es confirmada o rechazada. Normalmente las imágenes que tenemos de un sitio al cual nos da muchas ganas de ir, son casi perfectas. Pero ¿qué pasa cuando de repente nos encontramos ante la “realidad”? ¿Sigue la imagen siendo una impresión perfecta?

La entrevista con Mónica nos ayuda con la respuesta para esta pregunta. Ella nos contó la historia de su llegada a Múnich, sus impresiones y experiencias y finalmente su opinión sobre una imagen perfecta de Múnich. Mónica tiene 50 años y viene de Lima, Perú. Ella llegó a Alemania en el año 1992 y ahora está trabajando en la Deutsche Bahn como consultora turística.En la época en la que Mónica decidió venir a Múnich, las circunstancias eran muy diferentes a las de hoy. Mudarse a otro país no era muy común y mucho menos a otro continente. A la edad de 24 años Mónica decidió cambiar su vida y dar un paso a gran adelante. Con su entonces recién esposo y todos sus ahorros se mudó a Alemania a comenzar un nuevo capítulo de su vida.

Antes de haber llegado a Alemania, Monica describe que  su imagen de Múnich en verdad era una imagen casi perfecta. Se imaginaba Múnich como una ciudad limpia y segura para vivir, como una ciudad cultural y libre, llena de oportunidades.

Pero ¿fue su primera impresión tan perfecta como la de sus expectaciones? En los primeros momentos si lo fue. Cuando alguien se muda a un nuevo país normalmente los primeros meses siempre le parecen perfectos. La ciudad es nueva, hay muchas cosas que descubrir y nuevas personas que conocer. Claro que también hay muchas dificultades que una persona debe superar al mudarse a un nuevo país, por ejemplo el idioma. Para Mónica no fue fácil aprender el alemán. Ella contaba que como en la época en la que vino a Alemania no había Internet, fue difícil para ella estar en contacto con su familia.

Mientras que pasaba el tiempo, ella se fue acostumbrando cada vez más a Alemania. A los seis meses de haber llegado ya podía hablar un poco de Alemán como para ir a trabajar. Para ella él trabajo y la relación con otros alemanes, fue lo que más le ayudó a aprender el idioma y a adaptarse a la nueva cultura. Por ejemplo, ella contaba que tiene muchas amigas que recién se han mudado a Munich, pero solo están en su casa, no trabajan y no se relacionan con alemanes.

En general hay que decir, que el proceso de mudarse a un nuevo país y a acostumbrarse a una nueva cultura, siempre depende de uno mismo. Aunque la impresión del nuevo hogar no sea tan perfecta como antes, hay que aprender a adaptarse. Eso no necesariamente significa separarse de sus raíces, si no más bien expandirlas.

Cuando le preguntamos a Mónica como se imaginaba la ciudad perfecta, nos respondió que lo más importante para ella, es la seguridad y los habitantes. En fin es decir que, su imagen de una ciudad perfecta es una donde pueda salir sin tener miedo de que pase algo malo y que las personas en esa ciudad sean agradables, amigables y abiertas. Para ella Múnich tiene estos atributos. Nos contó que cuando era pequeña y todavía vivía en Lima, la habían asaltado dos veces al costado de su casa, cuando ella llegaba de salida de noche. Aquí en Múnich nunca tuvo el sentimiento de que sentirse amenazada o que algo malo le podría pasar. Además, a ella nunca se le hizo muy difícil encontrar amigos en Múnich, sean latinos o alemanes. En su tiempo libre le gusta mucho salir con ellos, ir de compras, ir a comer o a tomar algo a la ciudad o juntarse en reuniones. Mónica dice que siempre ha sido una persona muy activa, alegre y a la que le gusta disfrutar de la vida.