Diego Gómez

Diego es un chico colombiano muy especial, cálido y ambicioso. Él tiene 24años y vive en Columbia. Por eso hemos hecho la entrevista por Wahtsapp. Me llamó a la hora que habíamos acordado, estaba en su casa. Diego tiene una voz tranquila y cálida. No conozco a Diego personalmente, el contacto con él me lo dió un amigo mío, pero tenía la sensación de que lo conozco desde años. No sé si ser abierto y tan amable es un rasgo de carácter de la gente latinoamericana, pero Diego definitivamente posee estas cualidades. Diego estudió Arquitectura en Bogotá y quisiera seguir su educación en Múnich y hacer un Master en la TUM. Él me contó que ha visitado Múnich varias veces y tanto en 2015 como en 2017 se quedó 3 meses en los que hizo un curso en alemán en la “Volkhochschule”. Durante ese tiempo visitó varias veces lugares dónde se encuentran gente hispanohablante, no solo porque le faltaba hablar español, sino porque le faltaban las fiestas y la manera de divertirse, la música latina, los bailes…

Michel Nôvo

El baile son una parte esencial de la vida colombiana y es algo con que los niños crecen. Cunado un niño tiene una edad más o menos de 4 años todo el mundo le quiere enseñar a bailar, dice Diego, porque casi todas las fiestas casi todas las reuniones tienen algo de baile. Él me habló de una tradición colombiana por la Navidad que se llama la Novena. Los Nueve días antes del 24 de diciembre las familias se reunen y leen libros pequeñitos religiosos. Después todos juntos cenan y bailan. Esa tradición es muy importante para ellos, las tradiciones en común la gente, la familia es un valor muy grande y poder bailar es algo natural.

No obstante, algo que le pareció maravilloso en Múnich, fue poder volver de noche después de una fiesta, paseando, sin tener miedo.
Para un arquitecto poder descubrir la belleza de los edificios, el camino, la belleza de la ciudad por la noche, paseando sin miedo durante horas es algo indescriptible. Dar una sensación de seguridad es algo que pertenece a Múnich, dice Diego.

Elena L.

¿Pero no tiene esa seguridad algo común con la disciplina, las reglas, el control, y ellos respectivamente con la gente, su reserva, su manera de divertirse, sus hábitos…? ¿Puede Múnich dar una sensación de libertad y en el mismo tiempo ser un sitio seguro? ¿Y son sólo el baile, lo que echa de menos Diego o hay algo más profundo que se encuentra al lado de ese deseo de salir por la noche…? No tiene esa manera de vivir también algo en común con la libertad que sentimos durante la noche. Poder olvidar los problemas de la vida diaria. La vida tiene sus bellezas y dificultades tanto en Colombia tan en Alemania. Sentirse libre, poder ser alguien diferente, hacer cosas que puedes hacer por el día – son algunas de las ventajas que trae la noche. Y que significa ser libre. Yo creo que, para cada persona, cada nación la libertad tiene una significación diferente. Ser libre para un alemán o un colombiano no es lo mismo que ser libre para un sirio… Y sin embargo esa sensación de libertad que cada uno de nosotros defina por si mismo es algo muy importante para “vivir”, sentirse lleno, no importa en que parte del mundo nos encontremos.

Michel Nôvo

Fotos: Michel Nôvo

Elena L.