El biólogo en el mundo de los indígenas

Es un jueves nublado cuando miro la cara bronceada por el sol del hombre que está sentado en frente de mí. Su nombre es Roger Michael Suárez Vaca y es de nacionalidad boliviana. Tiene 29 años y estudia biología.  Desde que tiene 18 años esta interesado en todo lo que tiene que ver con la flora y la fauna. Por el momento trabaja en los temas de la botánica.

En su trabajo principal tiene mucho contacto con las comunidades indígenas del bosque. El ayuda a los indígenas a ser autónomos y tener su propio terreno. Junto con sus colegas miran que los indígenas obtengan un permiso del gobierno, reciban propiedades y que también tengan todos los derechos legales. Con ese permiso ningún ciudadano tiene permitido entrar a su terreno a cazar. Esto ayuda a los indígenas a llevar una vida tranquila y poder obtener sus alimentos necesarios.

Los pueblos de los indígenas se encuentran muy alejados de la civilización. Algunas comunidades no han salido de su pueblo por muchos años y personas de la civilización no han entrado a su terreno por mucho tiempo. Algunos todavía carecen de electricidad, agua potable, ropa y muebles. Para beber solo tienen el agua del rio. Aparte de eso algunos indígenas viven como nómadas. Cuando ya no hay suficiente comida en el lugar donde se encuentran, siguen su camino en busca de otro lugar para situarse. Para la sociedad civilizada aquellas cosas que los indígenas no poseen son cosas indispensables para la vida cotidiana. Una vida así no nos podemos imaginar. Ellos pescan y cazan todavía con flechas. Debido a que en las lagunas hay serpientes y en los bosques tigres, algunos de los indígenas tienen cicatrices en sus caras y otros perdieron la mano peleando con cocodrilos.

Para los bolivianos la naturaleza es algo sagrado. Roger Michael dice que sin la naturaleza no hay vida. Sin el bosque no hay agua, los arboles dan oxígeno y sombra. Muchas plantas tienen un efecto medicinal, los animales y las plantas proveen comida. Si no existiera el bosque no hubiera vida. Cuentan las leyendas que la naturaleza tiene sus protectores naturales. Las serpientes cuidan el agua y por esa razón casi nadie las mata. Si uno las mata la laguna se seca y nunca más vuelve a llenarse.

Antes de entrar al bosque se tiene que pedir permiso al rey del monte. Cada vez que Roger Michael se acerca a la entrada del bosque lleva una bolsa con coca, alcohol y cigarros en su mano.

La coca es para los bolivianos algo muy importante. El emperador Gonzalo de Zárate dijo una vez que los indios se pueden quedar 36 horas trabajando en las minas sin dormir o comer. Pero las hojas de la planta de coca no tienen el mismo efecto que la cocaína. Con las hojas se hace una bola en la boca y se deja reposada en el cachete. Poco tiempo después la boca y los labios se adormecen. La coca era antes para los indígenas la única forma de recibir suficiente calcio. Ademes las hojas tienen proteínas, hierro y las vitaminas A y B2.

Las cosas que se ofrecen al rey del monte son para entrar tranquilamente y lo mas importante para salir del bosque. Muchas personas ya se desaparecieron y nunca volvieron a ser vistas. Roger Michael mira pensativo a otro lugar. Algunos minutos después sigue con su historia. Él cuenta que conoció a una familia. Un padre se fué con su hijo a la selva y el hijo se atrasó un poco. Después de un tiempo de caminata el padre notó que no estaba su hijo. Por muchos días todo el pueblo buscó al muchacho, pero no lo encontraron. Muchos años después volvió un hombre al pueblo y los aldeanos reconocieron el hombre como el niño que desapareció. Cuando los padres del hombre fueron a verlo ya no estaba. Roger Michael piensa que no era el hombre en realidad, sólo era su espíritu el cual intentó de comunicarse con su familia, pero el dueño del monte no lo permitió y la familia no pudo comunicarse con él. En 2014 hubo otro caso en Roboré, un pueblo de la Chiquitanía. Un señor de Italia entró al bosque sin pedir permiso y nunca volvió a casa. De ahí llevaron chamanes al bosque y ellos dijeron que no va a volver porque el dueño del monte se lo llevó. A la pregunta si Roger Michael cree en las leyendas responde automáticamente con un sí.

En su otro trabajo estudia las plantas y animales. Con sus colegas cuida la biodiversidad de las especies. Además, miran la población de los animales y de las plantas. Un día cuando Roger Michael estaba solo en la noche en la selva pescando para mirar que especies de peces hay dentro de la laguna, escuchó el sonido de un ave mítica con el nombre de El Guajojó. 

En los pueblos del Oriente Boliviano se cuenta una historia sobre esa ave. La hija de un gran chamán de la Chiquitanía se enamoró de un joven de bajo nivel. Cuando el padre se enteró, llevó al joven al bosque y lo mató. La joven presintió que algo ocurría con su amado y corrió hasta la selva. Cuando encontró a su padre con su amado muerto, le gritó que va a contar lo que pasó a todos en la tribu.  El padre se enojó y con sus poderes la convirtió en una horrible ave nocturna. En el momento en el cual se metamorfoseó la joven pronunció el nombre de su amado “Guajojó”. Desde ese día, durante las noches en la selva se escucha el triste sonido de la joven en busca de su amado.

Ahora riendo sobre lo que pasó me dijo que tenía mucho miedo. El Guajojó es casi extinto y solo a personas especiales muestra su canción triste.

Al final cuenta que gracias a dios hasta ahora no se enfrentó con serpientes o tigres y espera nunca tener ese encuentro.

Michaela R.

[1] BoliviaBella. Online verfügbar unter http://www.boliviabella.com/legend-of-the-guajojo.html.

[2] History&Maps. Online verfügbar unter http://www.lahistoriaconmapas.com/atlas/country-map03/chiquitania-bolivia-map.htm

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